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Qué es el ohmiaje de las resistencias y cómo influye en mi vapeo?


Desde la llegada del cigarrillo electrónico, la industria del vapeo ha avanzado con paso firme introduciendo nuevos productos y tipos de vapeo. Dentro de estos avances, la llegada del vapeo sub-ohm fue un paso importante. Es muy posible que si entras en webs, blogs o foros de vapeo te encuentres con terminología que te resulte extraña, sobre todo si eres nuevo en este mundo. Así, podrás ver palabras como “golpe de garganta”, “vapeo boca-pulmón MTL”, “resistencias sub-ohm” o “sales de nicotina” por poner algunos ejemplos. Esto puede resultar algo confuso al principio, por eso vamos a dedicarle algunas líneas a lo relacionado con el ohmiaje.

En primer lugar, hay que saber a qué nos referimos. Un ohmio es una unidad que mide la resistencia. Si hablamos del vapeo, sería la dificultad que encuentra la corriente eléctrica para completar un circuito. Mucha gente, equivocadamente, piensa que cuanto más bajo es el ohmiaje más se calienta, y esto es en cierto modo un error. Cuanto más bajo es el ohmiaje de una resistencia, menos oposición hace a que circule la corriente eléctrica, por lo que necesita más potencia y más tiempo en calentarse. Es verdad que este tipo de resistencias va a permitirte soportar una potencia más elevada y va a producir más vapor.

Habitualmente, las propias resistencias comerciales suelen indicarte el rango de potencia en el que pueden ser usadas. Este rango suele venir dado por dos puntos, el ohmiaje que tenga la resistencia y el material del que esté hecha. Como hemos visto al inicio, cuando surgió el vapeo, el ohmiaje de las resistencias solía estar entre 1.5 y 3 ohm. Después llegaron los mods y con ellos las resistencias sub-ohm, resistencias que tenían un ohmiaje inferior a 1.0 ohm y que permitían un crear más vapor al requerir más potencia y, por ello, la concentración de nicotina en los líquidos debía reducirse para evitar un exceso de absorción de nicotina, además de un golpe de garganta tan fuerte que resultara molesto.

Por aquel entonces, nadie imaginaba la importancia que cobraría el vapeo sub-ohm hasta el punto de llegar a cambiar el estilo de vapeo y los diseños de los dispositivos. Gracias a ello, y a la cantidad de dispositivos y opciones de vapeo posibles, esto ayudó a que muchos fumadores se pasasen al vapeo y contribuyeron al crecimiento de este mercado.

Existen dos categorías principales de vapeadores, los que prefieren las aspiradas boca-pulmón (MTL), más parecidas a la calada de un cigarrillo tradicional y que se consiguen con resistencias estándar de más de 1.0ohm, además de potencias normalmente inferiores a 20W; y por otro lado los que prefieren las caladas directas a pulmón (popularmente conocidas como DL o menos comúnmente DTL) que se consiguen con resistencias sub-ohm y con potencias superiores a los 20W. Hoy en día, se han vuelto a poner de moda los dispositivos tipo Pod, cigarrillos electrónicos pequeños y discretos, con potencias bajas y con cartuchos que llevan resistencias normalmente cercanas a 1.0 ohm. Mucha gente sigue prefiriendo este tipo de dispositivos porque son más discretos, la calada es más cerrada y su autonomía puede estar entre unas pocas horas e incluso un día y medio aproximadamente (de nuevo, dependiendo de los miliamperios del dispositivo, de la potencia y del tiempo que dediquemos a vapear).


Por lo general, las resistencias por encima de 1.0 ohm son perfectos para su uso con sales de nicotina, o líquidos con concentración 50% VG / 50% PG. Las resistencias sub-ohm están pensadas para usarlas con líquidos con mayor concentración de glicerina vegetal (70% VG o más). Es habitual que la gran mayoría de las marcas dispongan de al menos un tipo de cartucho o resistencia para ambos tipos de líquidos.


Retomemos el tema de qué es el vapeo sub-ohm y por qué se volvió tan popular. Posiblemente su éxito comenzara con la llegada de los mods mecánicos y los atomizadores reparables o RDA, que permitían usar resistencias fabricadas por el usuario y que tuvieran ohmiajes más bajos. Esto hizo que los fabricantes se plantearan llevar este tipo de ohmiajes a resistencias comerciales, permitiendo alcanzar niveles de vapor hasta entonces inimaginables.

Las desventajas del vapeo sub-ohm pueden ser varias. La primera es que está pensado para el vapeo directo a pulmón y no tanto para el vapeo boca-pulmón. El vapor es más caliente que con las resistencias estándar y no todo el mundo encuentra agradable esta experiencia de vapeo. Por último, estas resistencias consumen una mayor cantidad de líquido, con lo que necesitaremos rellenar el tanque más a menudo y lo normal es que aumenten también nuestros gastos en líquidos.

Al igual que con las resistencias sub-ohm, como ya hemos dicho, no conviene utilizar una alta concentración de nicotina. También suele ser habitual utilizar líquidos con un mayor porcentaje de glicerina vegetal (VG), ya que permiten una calada más suave que el propilenglicol (PG), que tiene un golpe de garganta mayor, y potencia la creación de vapor. La glicerina vegetal, al ser más densa, necesita un mayor tiempo para empapar la resistencia cuando la utilizamos por primera vez, y también hay que evitar dar muchas caladas seguidas o no permitiremos que se empape bien el algodón y acabaremos dando caladas con sabor a quemado, pudiendo incluso acabar con la vida útil de la resistencia.

https://vapo.es/blog/resistencias-rpm-y-su-uso-con-liquidos-clasicos/

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